Inesperado final.

Habían pasado casi cinco años desde que murió. El tiempo es muy relativo algunas veces se puede ir rápido y otras parece que logras exprimir cada minuto.

Uno no piensa en la muerte hasta que se acerca demasiado a ti, es como cuando cruzas la calle y un carro se te avienta, el susto son unos segundos pero luego decides seguir caminando ignorando lo que sentiste como si fuera un día común o corriente.

Yo lo conocí en el museo del automóvil que está cerca del Tren Ligero, resulta que ambos preguntamos por la misma pieza de la exhibición, era un motor muy viejo que todavía usaba un mecanismo que actualmente ya no usa ninguna maquinaria debido a la contaminación que ocasiona.

Comenzamos a hablar sobre autos pero de aspectos muy diferentes, a mí me recordaban a mi hermana que es mecánica, me hablaba muchísimo sobre carros, al principio ni los reconocía pero lo hacía tan seguido que terminé aprendiendo.

Él por su parte estaba estudiando una carrera de ingeniería mecánica y los motores le fascinaban le gustaba que tuviera orden y lógica. Intercambiamos números de celular y de vez en cuando nos mandábamos mensajes, al principio muy aleatorios y básicos como deseando un buen día.

Después nos escribíamos para decir que habíamos visto “X” modelo de auto si podíamos le tratábamos de tomar foto, al fin después de unos meses salimos a tomar un café y para mi sorpresa me la pasé muy bien.

No hubo mucho diálogo en el sentido de que sin querer comenzamos a hacer cosas de pareja y ya éramos una, no recuerdo el típico “¿Quieres ser mi novia?” pero nos la pasábamos bien. No teníamos mucho tiempo junto ya que él trabajaba hasta muy tarde y yo tenía escuela, nuestros horarios no coincidían.

Obviamente ese tipo de acciones tienen consecuencias, nos comenzamos  a alejar, ya no nos contábamos tantos, si uno tenía tiempo libre generalmente se cancelaba el plan por alguna razón aparentemente más importante  y cosas de ese tipo.

Nos quedamos de ver en un parque no lo dijimos pero ya lo sabíamos, íbamos a romper con nuestra relación era necesario por no decir muy doloroso. Aunque traté de ir con las defensas abajo él se puso a la defensiva pero era obvio el resultado y no iba a cambiar.

Unos meses después hicimos el intercambio de las cosas, no eran tantas como yo pensaba pero si eran importantes cosas con valor emocional como libros o cd´s.  Yo en cambio tenía demasiadas cosas de él, encontré una caja y fue muy estorboso llevarla pero yo ya no quería saber de él.

Me enteré después de que salía con mis amigos, que empezó a andar con una de mis supuestas amigas y al parecer le iba bien, me alegraba pero al mismo tiempo me causaba un vacío en el estómago así que prefería no saber de él.

Un año después me habló una amiga en común diciéndome por teléfono que se había muerto, que lo mataron en un asalto. Que estábamos invitados al velorio. Yo me quedé en shock  eso duró un rato porque se alternaba con mis ganas de llorar, no me atreví a ir al velorio ni al entierro, no quería estar en ninguno de esos rituales.

Y hoy después de cinco años al fin me atreví a venir al panteón, a ver su nombre en placas de mármol, murió muy joven y realmente lamento mucho que muriera en esas circunstancias, lo menos que podía hacer era ir a dejarle su comida favorita.

Si quieres saber más entra a Mármoles Arca 

FUENTES: YouTube, Mármoles Arca, Cultura Colectiva 

 

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