La vergüenza de no saber inglés

Durante casi toda mi preparación escolar he tenido la oportunidad de recibir clases de inglés, desde que me encontraba en el kínder, la primaria, secundaria y preparatoria. Fueron 15 años de intentar consolidar las bases de este idioma, pues cuando llegué a la universidad no era una materia obligatoria, podías cursarla o no, esa ya era tu decisión. Yo decidí olvidarme de ello, confiaba en que lo que se aprende nunca se olvida. Pero con los idiomas es muy diferente, ya que si dejas de practicarlo, lo aprendido se atrofia y puedes llegar a olvidarlo. Quizá no todo pero sí gran parte. Ese fue uno de los errores de los que más me arrepiento, pues la consecuencia de hacer esto se vio reflejada cuando comencé a trabajar.

Inicié a laborar en una empresa internacional de diseño de estructuras metálicas, en el área de administración, posteriormente fue creciendo hasta llegar a ser gerente, fue entonces cuando empecé a tener más contacto con los directivos, hombres y mujeres estadounidenses que sólo hablaban inglés y exigían que así se comunicaran con ellos. Recuerdo que en mi currículum establecí que mi dominio del idioma era del 80 por ciento, por lo que no vieron problemas a la hora de mi ascenso como gerente. En mi mente yo estaba consciente de que sabía hablarlo, pero me estaba basando en un pasado ya muy lejano. No me había puesto a prueba recientemente, así que mi primera junto con los altos mandos sería mi primera prueba después de varios años. Básicamente yo solo me puse la soga al cuello y estaba por saltar de la silla.

Entré a la junta y en cuanto los representantes que estaban del otro lado de la pantalla saludaron y explicaron los temas que querían hablar empecé a sudar, la frente y las manos parecían recién salidas de un balde de agua. Entendía muy pocas palabras, creo que sólo eran las básicas, las que todo niño de primaria sabe. Muchas de las otras desconocía lo que significaban, pues ya estaban hablando con términos administrativos, incluso había algunas en las que no lograba comprender el término en inglés. Sabía que estaba perdido, que en cuanto empezara a hablar todos se darían cuenta de que había mentido sobre mi nivel de inglés y quedaría en vergüenza, o peor aún, sería despedido. Volteaba a todas partes, incluso al cielo esperando un milagro.

Mi superior se dio cuenta de lo mal que la estaba pasando e interrumpió diciendo: ¿Aún te sientes mal del estómago? Deberías ir al médico y descansar, nosotros nos encargamos. Me había salvado la vida. Al día siguiente me mandó a llamar a su oficina, me dijo que era la primera y última vez que hacía algo así, que tenía que mejorar mi inglés cuanto antes, que la próxima junta ya estaría yo solo, todo correría por mi cuenta. Mencionó que mi trabajo habla muy bien de mí pero que no se podía repetir una escena como la del día anterior, la cual hubiera empeorado si hubiera hablado, más bien, intentado. Así que volví a tomar unos cursos intensivos para mejorar cuanto antes y no me agarraran desprevenido.

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FUENTES: Metalitec, Soundcloud Learn English, SEP

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