Margaret y su padre.

Margaret era una chica de 20 años, se veía joven pero en realidad había pasado más cosas de las que su cara podría mostrar. Su madre había muerto cuando ella tenía ocho, su papá se hacía cargo de ella aunque él era un poco extraño en su forma de ser pero nada que no se pudiera manejar.

El papá de Margaret tenía un negocio algo extraño pues no solo se dedicaba a una cosa, era en un local pequeño cerca del centro de la ciudad, reparaba relojes, vendía antigüedades y  era investigador privado. No era un lugar muy grande pero se imaginarán la cantidad de cosas pequeñas que tenía ahí almacenadas.

Margaret no se interesaba mucho en eso pero era casi inevitable que aprendiera sobre ello, sabía arreglar relojes podía detectar si se comían un segundo las manecillas con tan solo escucharlo, también aprendía de historia al poder saber aproximadamente de que año eran las antigüedades que veía pero para el que tenía una extraña habilidad era para el de investigadora.

Ella aunque no descartaba seguir aprendiendo eligió entrar a estudiar a la Facultad de Derecho,  ese año socialmente no estuvo muy disponible pero le daba gusto ver a su amiga Irene de vez en cuando, estudió muchísimo para el examen y se notaba, se reflejó en tener su admisión para estudiar.

Su padre aunque se veía contento por ver a Margaret tan motivada se sentía un poco triste por saber que tendría que buscar un empleado y hacer capacitación de personal  para que le apoyara en todas las tareas.

Como el padre de Margaret era muy excéntrico le propuso un reto que provocaría que desarrollara sus habilidades aún más. Ese tipo de cualidades no las encontraba todos los días. Así que hicieron un acuerdo poco común, un juego para retarse a ambos y seguir en comunicación.

El negocio de la investigación privada inició una vez cuando por necesidad un señor desesperado pagó para encontrar evidencia sobre donde se iba su esposa, para la decepción de todos resulta que ella sí iba a las clases de Yoga que pagaba pero el hacerlo abrió una posibilidad sobretodo porque el cliente lo dejó en muy alta estima con sus personas cercanas, llegaban más clientes, más trabajos y por ende más dinero.

Así que el acuerdo era el siguiente. Él iba a entrenar a algún investigador privado que se deje y luego iban a quedar en un lugar, público de preferencia con  un sobre que tendría la siguiente ubicación de donde se verían. Así todos practicarían y estarían alerta. “El mundo es un lugar peligroso algunas veces” repetía su padre a Margaret de forma constante.

Lo empezaron a hacer y a los nuevos empleados no se les explicaba nada más que tenían que entregar un recado por lo que muchos de ellos quedaron confundidos hubo uno incluso que renunció por que consideró que esa dinámica era incómoda y tonta. El padre de Margaret sabía que era un precio que había pagar si se quería ser investigador privado.

Margaret continuó estudiando Derecho aunque sin darse cuenta comenzaba a dedicar más tiempo a negocios relacionados con su padre, no podía evitarlo algunas cosas eran demasiado emocionantes para ignorarlas.

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FUENTES: WOBI, YouTube, Chilango

 

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